Historia de una revista con personalidad!

Hoy vengo a contaros una historia. Esta historia que os vengo a contar lleva cociéndose mucho tiempo, año y medio para ser exactos. Fue entonces cuando se creó la primera Escuela de Skateboarding en Córdoba, podéis ver su instagram @escuelaskateboardcordoba

Una vez creada, se consiguió captar la atención de muchos niños, entre ellos Mario, un chaval de 4 años con una habilidad brutal sobre el patín, el sitio donde él se sentía feliz y seguro. Su padre, de 43 años, le acompañaba todos los días para ver como su hijo aprendía esa afición que a él tanto le hubiese gustado tener, pero para la que no se veía preparado. Por suerte dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. Esas fueron mis palabras un día que me hablaba del skate como la cura del estrés que conlleva ser padre de familia con dos terremotos por hijos.

Este interés del padre de Mario, le motivó a pedir que la Escuela no trabajase solo con niños, sino que pusieran sus enseñanzas también a disposición de adultos como él, que tenían tantas ganas de aprender como los más pequeños. La idea tomó forma y hoy en día es una realidad palpable que cuenta con bastantes alumnos adultos. Con seguridad y caminando paso a paso, todo es viable.

Otro día de clase este papá me habló de una revista de su época llamada tres 60 skate y me comentaba que se la tenía que pedir a su kioskero por encargo, ya que su disponibilidad era bajo demanda y era el mejor medio para conocer a los grandes del patín. Él aprendía solo en la plaza de su pueblo a hacer ollies, gracias a las imágenes de la revista, mientras sus amigos se iban a jugar al baloncesto. Esta fue una de las razones para apartar el skateboarding de su vida, pero solo por una tiempo, ya que ahora ha vuelto gracias a que su hijo disfruta sobre una tabla y esto le ha dado el valor suficiente para volver a lograr uno de sus objetivos: disfrutar realmente de un skate de la mejor forma que es acompañado por el mejor colega que puede tener en esto, su hijo. Adjunto una foto con todas esas revistas que le pedía a su kioskero, que aún conserva como una reliquia, junto a la camiseta de la Escuela Skateboard Córdoba que hizo que esta historia saliera a la luz con un denominador comun: EL PATIN

Artículo escrito por: Javi García